Sin sonar a viejo choto ni caer en un lugar común, pero... el otro día escuchaba Cambalache, y caí en la cuenta de que fue escrito hace más de 80 años... hace 80 años se escribía esto y seguimos igual... con lo cual, nada va a cambiar. No tiene ni sentido ponerse a discutirlo me parece.
Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé... (¡en el quinientos seis y en el dos mil también!). Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos, valores y dublé... Pero que el siglo veinte es un despliegue de maldá insolente ya no hay quien lo niegue. Vivimos revolcaos
en un merengue y en un mismo lodo todos manoseaos...
¡Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor!... ¡Ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador! ¡Todo es igual! ¡Nada es mejor! ¡Lo mismo un burro que un gran profesor! No hay aplazaos ni escalafón, los inmorales nos han igualao. Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición, ¡da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón!...
¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón! ¡Cualquiera es un señor! ¡Cualquiera es un ladrón! Mezclao con Stravisky va Don Bosco y "La Mignón",
Don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín... Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remaches ves llorar la Biblia contra un calefón...
¡Siglo veinte, cambalache problemático y febril!... El que no llora no mama y el que no afana es un gil! ¡Dale nomás! ¡Dale que va! ¡Que allá en el horno
nos vamo a encontrar! ¡No pienses más, sentate a un lao, que a nadie importa si naciste honrao! Es lo mismo el que labura noche y día como un buey,
que el que vive de los otros, que el que mata, que el que cura o está fuera de la ley...
1934. Impresionante.